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 Poesías renacentistas GARCILASO DE LA VEGA  SONETO I Cuando me paro a contemplar mi 'stado y a ver los pasos por do m'ha n traído, hallo, según por do anduve perdido, que a mayor mal pudiera haber llegado; mas cuando del camino 'stó olvidado, a tanto mal no sé por do he venido; sé que me acabo, y más he y o sentido ver acabar conmigo mi cuidado. Yo acabaré, que me entregué sin arte a quien sabrá perderme y acabarme si quisiere, y aún sabrá querello; que pues mi voluntad puede matarme, la suya, que no es tanto de mi parte, pudiendo, ¿qué hará sino hacello? SONETO XXVI Echado está por tierra el fundamento que mi vivir cansado sostenía. ¡Oh cuánto bien se acaba en solo un día! ¡Oh cuántas esperanzas lleva el viento! ¡Oh cuán ocioso está mi pensamiento cuando se ocupa en bien de cosa mía! A mi esperanza, así como a baldía, mil veces la castiga mi tormento. Las más veces me entrego, otras resisto con tal furor, con una fuerza nueva, que un monte puesto encima rompería. Aquéste ...
  El Conde Lucanor o Libro de Patronio Don Juan Manuel (Siglo XIV)   «Lo que sucedió a una mujer que se llamaba Doña Truhana»       (El cuento de la lechera)       Otra vez estaba hablando el Conde Lucanor con Patronio de esta manera: -Patronio, un hombre me ha propuesto una cosa y también me ha dicho la forma de conseguirla. Os aseguro que tiene tantas ventajas que, si con la ayuda de Dios pudiera salir bien, me sería de gran utilidad y provecho, pues los beneficios se ligan unos con otros, de tal forma que al final serán muy grandes. Y entonces le contó a Patronio cuanto él sabía. Al oírlo Patronio, contestó al conde: -Señor Conde Lucanor, siempre oí decir que el prudente se atiene a las realidades y desdeña las fantasías, pues muchas veces a quienes viven de ellas les suele ocurrir lo que a doña Truhana. El conde le preguntó lo que le había pasado a esta.   -Señor conde -dijo Patronio-, había una mujer q...
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La prosa medieval. El siglo XIII: Alfonso X el Sabio. El siglo XIV: Don Juan Manuel y el Conde Lucanor. Las siete partidas , Alfonso X el sabio Estoria de Espanna, Alfonso X el sabio Lapidario, Alfonso X el sabio                    Prólogo:  El conde Lucanor, Don Juan Manuel     Cuento IV - Lo que, al morirse, dijo un genovés a su alma        Un día hablaba el Conde Lucanor con su consejero Patronio y le contaba lo siguiente:    -Patronio, gracias a Dios yo tengo mis tierras bien cultivadas y pacificadas, así como todo lo que preciso según mi estado y, por suerte, quizás más, según dicen mis iguales y vecinos, algunos de los cuales me aconsejan que inicie una empresa de cierto riesgo. Pero aunque yo siento grandes deseos de hacerlo, por la confianza que tengo en vos no la he querido comenzar hasta hablaros, para que me aconsejéis lo que deba hacer en este asunto.    -Señor...
FRAGMENTOS DE EL LIBRO DE BUEN AMOR  (cosificaciones) 1- Doña Urraca dice a Doña Endrina:  ―-¡A fe!- dijo la vieja-, sois viuda conocida, sola, sin compañero, y ya no sois temida. La viuda, aislada, es cual vaca corrida; en cambio, aquel buen hombre os tendrá defendida‖.  2-  "Si quieres amar dueñas o a cualquier mujer muchas cosas tendrás primero que aprender para que ella te quiera en amor acoger. Primeramente, mira qué mujer escoger. Busca mujer hermosa, atractiva y lozana, que no sea muy alta, pero tampoco enana; si pudieres, no quieras amar mujer villana, pues de amor nada sabe, palurda y chabacana. Busca mujer esbelta, de cabeza pequeña, cabellos amarillos, no teñidos de alheña; las cejas apartadas, largas, altas, en peña; ancheta de caderas, ésta es talla de dueña. Ojos grandes, hermosos, expresivos, lucientes y con largas pestañas, bien claros y rientes; las orejas pequeñas, delgadas; para mientes si tiene el cuello alto, así gusta a las gentes. La nariz afil...
  ACTIVIDAD DE TEXTO DESORDENADO    (dentro de la Tarea 3 de la SdA 2) (Se facilita el texto desordenado y el alumno lo ordena y debe marcar la coherencia y la cohesión) En un reino muy, muy lejano, donde los caballeros llevaban armaduras que pesaban más que un elefante y las princesas tenían más trajes que días en el año, se desarrolló la Edad Media. ¡Ah, la Edad Media! Esa época en la que la higiene personal era un concepto opcional y los baños eran más raros que un unicornio en una reunión de caballeros. Los castillos eran el lugar de moda, pero no te emociones demasiado, porque la decoración consistía en tapices que olían a cabra y muebles que parecían haber sido hechos por un niño de cinco años. Y no olvidemos a los dragones, esos reptiles voladores que, en lugar de ser temidos, a veces eran más bien considerados como mascotas de los príncipes. «¡Mira, mamá! ¡Tengo un dragón! ¿Puedo quedármelo?» «Solo si lo alimentas, querido». Los caballeros, esos valientes gue...
  L írica popular (lírica mozárabe: jarchas; lírica castellana: villancicos Jarcha 1-   ¡Tant'amáre, tant'amáre, habib, tant'amáre! Enfermiron welios nidios e dólen tan málē.    ¡De tanto amar, de tanto amar, amigo, de tanto amar! Enfermaron unos ojos antes sanos y que ahora duelen mucho.    (Jarcha de Yosef al-Kātib )   2- «Gar kóm lebáre da l-gaiba. ¡Non tánto! ¡Ya weliyoš de l’ašiqa, ši nón tu!» «Di cómo superar esta ausencia. ¡No tanto! ¡Ay de los ojos de la enamorada si no estás tú!» Cantigas de amigo Ondas do mar de Vigo, se vistes meu amigo? E ai Deus, se verrá cedo!    Ondas do mar levado, se vistes meu amado? E ai Deus, se verrá cedo!    Se vistes meu amigo, o por que eu sospiro? E ai Deus, se verrá cedo!    Se vistes meu amado, por que ei gran coidado? E ai Deus, se verrá cedo!    Olas del mar de Vigo, ¿habéis visto a mi amigo? ¡Ay, Dios, q...